Me alegro de haberte conocido, de que formes parte de mi vida. La verdad, es que ya creía que nunca ibas a volver, ¿por qué has estado tanto tiempo perdida? Creo que era yo, que no sabía comprenderte. Pero, hablando se entiende la gente, ¿no? Me encantó nuestra conversación del domingo, la necesitaba... ya no recordaba cuánto te necesitaba.
Prometo que hablaremos con más frecuencia, que intentaré ponerme en tu lugar y entenderte, pero por favor, no me dejes nunca más.
Tuya para siempre,
tu yo.
P.D.: tienes tus manías, pero puedo vivir con ellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario