Cuando siente que el sol le roza, saca la cabeza sonriente y mira directamente a la luz. Le encanta disfrutar del sol, pero tan acostumbrado a la oscuridad, teme que aquél pueda llegar a hacerle daño.
Lo que más teme de todo este caracolillo es acostumbrarse al sol, ser feliz sintiendo su calor, porque siempre llegan nubes que lo tapan. Hay nubes que enseguida pasan de largo, pero esto, el caracolillo no puede entenderlo; y temiendo perder al sol vuelve a esconderse en su caparazón.