Tanto que decir y tan poco dicho.
Tantas limitaciones, tantos pudores, tantas comeduras de cabeza... ya es hora de que sea dicho lo que se guardó por miedo.
¿Miedo?: ¿al ridículo?, ¿al qué dirán?, ¿a la mofa?, ¿al rechazo?
Rechazo de gente que no nos comprende ni quiere intentarlo; de personas que no quieren conocer nuestro verdadero yo, que tan sólo ven en nosotros lo que anhelan.
"No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos", y lo mismo nos ocurre con las personas que conviven con nosotros. Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, ... todo aquello que nos hace ser lo que somos lo guardamos y escondemos.
Somos tan hipócritas que callamos para ser aceptados... ¿no hemos pensado que otros también callan ante nosotros?
