martes, 23 de agosto de 2011

Shhh, calla, que pueden oírnos

Tanto que decir y tan poco dicho.
Tantas limitaciones, tantos pudores, tantas comeduras de cabeza... ya es hora de que sea dicho lo que se guardó por miedo. 
¿Miedo?: ¿al ridículo?, ¿al qué dirán?, ¿a la mofa?, ¿al rechazo?
Rechazo de gente que no nos comprende ni quiere intentarlo; de personas que no quieren conocer nuestro verdadero yo, que tan sólo ven en nosotros lo que anhelan.
"No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos", y lo mismo nos ocurre con las personas que conviven con nosotros.  Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, ... todo aquello que nos hace ser lo que somos lo guardamos y escondemos.

Somos tan hipócritas que callamos para ser aceptados... ¿no hemos pensado que otros también callan ante nosotros?






1 comentario:

  1. hablamos sin decir nada. contar no es siempre fácil. y recordando el café, decíamos.. la sinceridad construye el camino hacia la confianza; escondemos nuestros miedos y al revelarlos se vuelven visibles a los ojos de los demás. ojos que, con cariño, nos aceptan.

    porque al final, sólo por ser lo que somos nos aprecian.

    ResponderEliminar